EmociONes
La incertidumbre

Núria Molina Amate

“Todo lo que es, podría ser de otra manera”
Wittgenstein


Incertidumbre. Escuchamos esta palabra y se nos encoge el corazón, se acelera el pulso, se frunce el entrecejo, se tensa la musculación. Nos ponemos en estado de alerta. No sabemos qué va a suceder. Estamos carentes de certeza. Eso significa la palabra, el prefijo “in” niega la certeza y envuelve en una densa niebla lo que está por acontecer. Tal vez hayas hecho una entrevista de trabajo, unas pruebas médicas o estás por declararte a la persona que amas. Has hecho hasta donde has podido y el resto no depende de ti. 

Cuanto menos depende una situación de nosotros más incertidumbre podemos sentir al no poder anticipar los resultados. La incertidumbre aumenta de forma proporcional al desconocimiento. En situaciones como la que vivimos, de gran adversidad colectiva, además de las historias particulares, se cuela por todos los rincones. Tenemos mucha información y poco conocimiento, esto crea confusión y demasiadas variables a ponderar.  Muy pocas personas pueden afirmar que nunca han sentido el peso de la incertidumbre dejándolas paralizadas. 

La incertidumbre nos coloca en la duda y se activan muchas otras emociones como el miedo, la rabia o la desesperación, el cóctel emocional es embriagador. A veces, ante este escenario, nos volvemos controladores, como mecanismo de compensación, de defensa, para poner orden al caos. 

Por otro lado, posiblemente hayas oído una famosa frase asociada a un filósofo clásico, Heráclito: “nunca te bañarás dos veces en el mismo río”. ¿Por qué? Heráclito afirmaba: porque ni tú ni el río sois los mismos en este momento y el siguiente. Es fácil de observar. Imagina un bosque, atiende el sonido de los pájaros, las hojas movidas por el viento y el susurrar del agua al descender. El agua está en movimiento, como la vida, y nunca es la misma a pesar de ser el mismo río. Una manera de gestionar la incertidumbre es recordar que todo está en constante movimiento como el agua del río. Que la vida es movimiento y que, de hecho, lo quieto, o está muerto o carece de vida. ¿Lo habías pensado así? Por tanto, la incertidumbre, desde este lugar, nos puede conectar con la posibilidad, se puede convertir en la duda curiosa que nos abre a la vida en su plenitud, con todos sus aromas, colores, texturas… incluyendo el dolor. Porque sí, la vida a veces duele mucho. 

Podemos manejar la incertidumbre disfrutando las pocas certezas que tenemos. Que mañana saldrá el sol, que si estoy vivo acumularé un día más de experiencia y que hay que aprovecharlo porque llegará el día en el que no despertaré. De hecho, la única certeza que tenemos es que un día moriremos. Así, cada nuevo amanecer es una nueva posibilidad. Si al sentir la incertidumbre puedes verla como una nueva posibilidad, como un reto o como un lienzo en blanco en el que poder dibujar la vida con los materiales de que dispones, lograrás hacerla lo más bella posible. Y a quien hace todo lo que puede, nada más se le puede pedir.  

Seguro que conoces el cuento de Esopo titulado La liebre y la tortuga. En este cuento la liebre y la tortuga se retan en una carrera. La liebre, que se sabe más rápida, se ríe burlándose de la tortuga, pues tiene la certeza de ganar la carrera, tanto es así que aburrida se queda dormida. Mientras la liebre dormía tranquilamente sabiendo que ganaría, la tortuga, sin prisa pero sin pausa, y creyendo en sí misma, acabó ganando la carrera. La moraleja siempre nos ha llevado a pensar en el poder de la paciencia, de la humildad, sin embargo, en tiempos donde la incertidumbre causa estragos y nos coloca en el sufrimiento, os invito a hacer un ajuste a la moraleja: la certeza puede llegarnos a aburrir tanto que nos conduzca a vivir una vida dormidos. Tal vez, cuando la  incertidumbre ante los hechos es evidente, cuando los resultados no están garantizados, lo único que podemos hacer es como la tortuga: creer en nosotros mismos, convertir la incertidumbre en una oportunidad y sorprendernos con la vida. ¿Quién quieres ser, liebre o tortuga? 


Cuento: Esopo, la liebre y la tortuga. 
Libros: Camps, Victoria (2016). Elogio de la duda. Arpa Editores.
Lu
is Rojas Marcos (2010). Superar la adversidad. Espasa. 
Película: Soul de Disney y Pixar Docter, P. (Director). (2020). Soul [Película]. Walt Disney Pictures, Pixar Animation Studios.